Pero hay veces que ni eso sirve, de esas veces que decía Antonio Machado nunca tan bien recitado como con Serrat; cuando de nada nos sirve rezar, que lo único que queda es sentarse en un espacio alejado si se puede y voltear al cielo preguntando al universo creador ¿qué pedo señor? y quedarse con lo que venga, reconocerlo y dejarlo ir, porque al final son emociones, con las que nos identificamos, nos aferramos, evitamos, pero que como todo; vienen y van.
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